miércoles, abril 23, 2008

Cuento a la plancha

Clase del lunes. Profesor argentino, creativo,
divertido aunque intente tan obstinadamente pronunciar la ll como elle, dejando
atrás la eshe argentina que me suena tanto a mar. En fin, como dije antes: Spain
is different y hay que adaptarse.


Aquí el cuento que nos obligó
a escribir en 15 minutos. ¿La inspiración? Un manual de planchas. Hice lo que
pude y me gustó así que lo comparto sin editar, que los guisos improvisados son
más ricos que los de receta:


No abandone la plancha

Cuántas veces quisiera que las personas viniesen con manuales de instrucciones, pero no manuales complicados de DVDs y módem ADSL, sino manuales clásicos, los de toda la vida: los de mi plancha.

Entonces, al conocer a alguien le buscaría las instrucciones (que deberían venir adheridas a la espalda del desconocido), las repasaría brevemente, sin prisa pero sin mayor detenimiento. Después de todo, nadie lee todas las instrucciones (aunque un estudio dice que todos leemos los ingredientes de nuestro shampoo).

Bastaría con conocer las básicas, esas que impedirían que mi uso o contacto con el electrodoméstico o ser humano en cuestión generase algún daño en mí, por más pequeño que fuera este. Al menos mientras valga la garantía.

Una de las primeras instrucciones de cualquier plancha dicta que debemos verificar primero la compatibilidad del voltaje. Compatibilidad, ni más ni menos. Pues con las personas debiera uno hacer lo mismo. En el manual de instrucciones se mencionaría qué voltaje tienen, nosotros comprobaríamos en nuestro propio manual de instrucciones qué voltaje tenemos y listo. Si utilizamos o estamos en el mismo voltaje ¡que empiece la conexión! Sino, pues no.

Lo de verificar si es que el enchufe tiene conexión a tierra aún no me queda muy claro. Para mi plancha tal vez esté muy bien, pero yo prefiero a las personas sin conexiones. Gracias.

No preocuparse. Esa es otra de las instrucciones. No preocuparse si la plancha nos suelta un poco de humo en su primer uso, son cosas de principiantes. Dicen que sólo se tiene una oportunidad para dar una primera impresión pero mi plancha así no lo cree. El primer humo es cuestión de nervios.

lunes, febrero 11, 2008

Un excel para mi vida

Una tarde de verano, cuando aún estaba en el colegio, recuerdo que Joaquín me enseñó su plan macabro. Estábamos en en 4to de secundaria y él tenía una novia, bonita y hasta buena, pero ahí nomás. Y había otra niña más pequeña que le robaba la concentración. No hacía otra cosa que dibujarla en papeles grandes, pequeños, en paredes, en cuadernos propios o ajenos que luego terminaban siendo suyos porque ahí estaba su ninfa preciosa.
Entonces Joaquín ideó el plan mejor elaborado en la historia de la sociedad contemporánea. Tenía estructura, salidas en caso de emergencia y opciones infinitas en caso que algo saliera mal. ¿El objetivo? Dejar sutilmente a la novia buena, tener un tiempo de luto muy muy breve y empezar con la nueva ninfa. El tiempo de luto debía ser casi inexistente, porque se le podía ir el tren. Todo estaba planeado: Plan A, Plan B, Plan C. Todo. Ni el desembarco en Normandía tuvo tanta estrategia.
Joaquín venció creo que con el Plan A, sin muertos ni heridos, es más, quedó como un héroe y todos lo admiraban. Era "un maestro".
Muchas veces con Joaquín quisimos idear un plan macabro tan blindado como ese primero, pero no lo logramos. Siempre nos faltaba algo, o nos sobraba o simplemente nos estábamos complicando demasiado (ese es nuestro eterno pecado).

Y hoy que me siento en un callejón sin salida, en que pienso por las noches cómo enfrentarme a una serie de arpías, me gustaría idear un plan macabro, uno que no tuviera fallos ni vaciós ni huecos ni nada. Un plan... macabro, en el que sólo gane yo.

Ahora ya no trazo planes macabros con líneas de lapicero azul Bic en cuadernos de colegio. Ahora hago Excels. Así es como he planificado mi vida en los últimos años: mis deudas, los cumpleaños, horarios de universidad, todo en Excel. Es más, me gusta el Excel. Quisiera saber si existe una versión que pueda permitirme preparar un plan macabro, o si quiera siniestro, casi bueno, que me ayude a sobrevivir en la aldea de las Banshees.

Las Banshees no son listas, pero son poderosas y crueles. Se alimentan de mi miedo (por eso están tan gordas) y la más delgada se alimenta de mi alegría de vivir, que cada día va disminuyendo. Las Banshees toman cafés infinitos y no sienten nada, fuman y tampoco sienten nada. De pronto, en medio de la noche, escucho sus gritos, maldiciendo a algún inocente, tal vez a mi.

No sé qué hacer. Sonrío y me matan. Me enojo y me matan. Llego pronto y me matan, llego tarde y me matan un poco más tarde y ahora que lo pienso bien viene a mi mente este poema de Guillén...

Me matan si no trabajo,
y si trabajo me matan.
Siempre me matan,
me matan, ay,
siempre me matan.

Ayer vi a un hombre mirando,
mirando el sol que salía.
El hombre estaba muy serio
porque el hombre no veía.
Ay, los ciegos viven sin ver
cuando sale el sol.
Ayer vi a un niño jugando
a que mataba a otro niño.
Hay niños que se parecen
a los hombres trabajando.
Ay, quién le dirá cuando crezcan
que los hombres no son niños,
que no lo son.

jueves, enero 24, 2008

Escribir escribir

Holap

Otra vez yo, que hace mucho que no escribo dedicado lector. Pero sí estoy leyendo mucho, en el metro, en la escalera, en el aburrimiento me divierto con Bryce.
Es que he hecho cosas raras con mi formación literaria. Dejé muchos libros "para después" porque me daba entre pereza y un poco de miedo a decepcionarme. Siempre me hablaron maravillas de "Un Mundo para Julius" pero me daba no sé qué leer la máxima de Bryce. Leí Dos Señoras conversan y me pareció "Ok" pero ahí nomás.

Ahora que me viene la nostalgia, que extraño mi ceviche, mi papita a la huancaína, un buen plato de anticuchos con su ajicito... ahora es cuando me decidí a comprar Un Mundo para Julius, nada más y nada menos que en el FNAC, de oferta a 9.9 euros ... una ganga.

Y me encuentro a Bryce con esas frases deliciosas, limeñísimas. Esas de "partió la carrera", "se quedó turulato", "puso cara de cojudo" y "hojita de té" que me recuerdan a las conversaciones de los mayores cuando yo era pequeña. A mi abuelo diciendo "¿ese? Ese es hojita de téeee" y dando un silbidito muy chistoso. Y mientras leo en el metro se me escapa la risa y me siento en Lima la bonita, esa que tengo en mi memoria cada vez que algo me sale chueco aquí. Ya no recuerdo las combis y la contaminación, tampoco la avenida Abancay ni las llamadoras de la avenida Huancavelica que te obligan a comprar lentes amiga, ven amiguita ven.

Tampoco recuerdo la basura ni el niño que me pide plata en la combi pe señorita no sea mala. Julius vive en un Palacio, de esos de los que hablaba mi profesor de Historia en la Católica, sí ese de apellido compuesto. Y su mami es linda, mi mami también. Aquí no tienen mami, tienen madre y tampoco tienen papá sino padre. No tienen amigos sino colegas y no van en carro sino en coche. Una vaina. Y suben arriba y bajan abajo. Horror.

Y mi clase ya va acabando hoy (me he tirado la pera mentalmente y escribo mi blog). El profesor no es malo... es pésimo, pero qué se le va a hacer, es lo que hay.

Time to go, dice mi profe así que me despido.

Hasta mañana si me dan ganas

lunes, diciembre 10, 2007

El día que mi hermano escribió

No crean que mi hermano nunca escrito, siempre lo ha hecho, en el colegio, en tareas y también alguno que otro poemilla que guarda en un cajón. Pero el día que mi hermano realmente escribió fue hace poco más de un mes, cuando mi abuelo se iba despidiendo de nosotros y de su salud.

Siempre hemos dicho que mi hermano es muy noble, en su corazón nunca ha guardado odios ni rencores. Mi hermano reniega, se queja y hasta se enfurece, pero no le sale ser malo, simplemente no le sale.

Cuando mi abuelo falleció, hace un mes, mi hermano decidió darle vida a su relato y contar cómo nuestro papito había dejado de ser ese señor viejito que miraba por la ventana todas las mañanas y saludaba al día nuevo, al sol y lo que vendrá. Un día mi abuelo dejó de acercarse a la ventana, empezó a olvidar sus chistes sobre alemanes y chocolate navideño. Era nuestro papito pero ya no quería serlo. Estaba cansado, adolorido, quería dormir un poco más.

Nos dejó a todos listos, todos encaminados. Se fue un sábado, para no molestar a nadie, para darle tiempo a que sus hijos fueran a despedirse de él cruzando el oceano. Mi abuelo fue siempre muy discreto y meticuloso, no le gustaba dar trabajo. Mi hermano casi no entendía por qué su papito que lo había alzado en hombros cuando era pequeño ahora ya no quería comer ni hablar ni ver el fútbol.

Tavo se despidió y todos nos sorprendimos de lo hábil que podía ser al escribir, de lo bien que articula sus emociones sobre un teclado, de que haya crecido y ya no sea tavito, aunque le sigan alocando los chocolates.

No voy a publicar su escrito aquí. Eso es cosa de él, de su vida, de sus recuerdos. Sólo he de decir que habiendo leído yo tantas cosas y siempre editado detalles a mi hermano no le toqué ni una coma. No hacía falta.

lunes, abril 09, 2007

Tintín

El desaliñado Fuentes
Mr Fuck
Fax
Faxx
El del pelo verde
Un indio Navajo
Capitán
Loco revolcador
Tu amigo el loco
Mi hermanito
Joaquín
ese loco de la moto

Todos ellos se han ido y ya no bailaremos juntos.



Chau hermanito, wazzaaaaaaap!

martes, febrero 27, 2007

Comida de astronautas

Tal vez, si mi laptop no pesara tanto, la llevaría a todas partes para escribir las cosas que se me vienen a la mente en mi blog. Ahora siento unas ganas tan fuertes de escribir. Y es que el escribir no sólo necesita de inspiración sino que a veces se vuelve un acto desesperado, imposible de contener cuando el ambiente es perfecto, el sol brilla y ese vaso de agua tiene la temperatura tan sutil.

Son las 5:20 pm, he llegado temprano a la universidad y el sol está tan primaveral que me he pasado la tarde caminando feliz con mis gafas rositas. Un homenaje al shubi dubi y a que es primavera porque, como dijo algún cómico español (uno gracioso, difícil de encontrar): "Entre el calentamiento global y El Corte Inglés en Madrid ya es primavera".

En la cafetería suena música de tiempos mejores, de Ray Charles y algunos otros románticos. Mientras tanto, yo leo El País, pues aquí a tan solo 15 pasos lo regalan. En la página cuatro hay una fotografía de un hombre sonriente, en medio de sus cultivos. Nada anormal con él, si es que
esa planta a la que acaricia con la ternura de un padre no fuera la pequeña y espigada cannabis.


¿El titular? "La producción de hachís cae en Marruecos un 62% por la erradicación y la sequía". Según el artículo, 100,000 familias (de aproximadamente 10 miembros cada una) viven del cultivo de la alegre plantita.

Ahora suena en la radio esa melancolía llamada Free Falling. Imposible no cantar aunque sea un ratito.

El sol, qué lindo es tener sol otra vez. Me acabo mi mini de tortilla de patata (léase sanguchito con tortilla de papa) y espero que sean las seis para entrar a clase. Tengo que hacer tareas hoy, pero prefiero escribir. Los momentos en los que más he disfrutado escribiendo han sido aquellos robados a otras actividades mucho más urgentes. Las horas de estudio de un examen, las prisas antes de un cierre de edición del diario y, por qué no, esa clase tan complicada que si no presto atención no entenderé jamás. A ellas les debo el placer de escribir. Ahí disfruté el dejar la mano adolorida por tanto escribir una y otra y otra vez. Leer y releer lo que he escrito, pensar en que algo no suena bien pero no corregir mucho, porque luego se pierde un poco el aire relajado de esta redacción ambulante.

jueves, febrero 08, 2007

Prensa basura

Si, prensa basura. Como en aquellos días en que Fujimori controlaba los medios, hoy me llena de asco la prensa local, sólo que no se trata de la peruana o limeña. Es la prensa española y su bendita "prensa del corazón" o "prensa rosa". Todos, absolutamente todos los canales (inlcuido el del Estado) tienen uno o más de esos programas, cada cual peor que el otro.

Acostumbrada a criticar a Magaly Medina por su falta de humanidad al tratar los chismes de la farándula, el periodismo español simplemente ya me colmó los nervios. Trato de no ver televisión para evitarme la fatiga de renegar. Siempre he sido de la idea de que "si algo no te gusta pues no lo veas y ya". Lamentablemente tengo al enemigo en mi territorio, pues mi madre, como parte de su integración a la cultura ibérica, se ha enganchado con estos programas asquerosos.

Hoy la noticia es la muerte de la hermana de la Princesa. La pobre mujer, sabe dios bajo qué circunstancias, falleció ayer por la mañana, en su casa. Tenía 31 años y una hijita de 6. No sé si se mató o se cayó en la ducha, pero ya no está aquí. Y todos los periódicos y todos los canales de televisión persiguen a noticia, el morbo, la cochinadita. Ni la visita del Papa tendría tal despliegue periodístico que sólo se compara a las elecciones presidenciales en Perú.

Las causas de la muerte no ha sido develadas y son información privada de la familia, que sólo ellos podrán o no comentar. Ayer algún canalla mediático al enterarse de la imposibilidad de acceder a esa jugosa información comentó: "pero eso debiera ser información pública, una vez realizada la autopsia el periodismo debiera tener acceso a los registros". El resto de sus compañeros de "plató" (plateau o set de grabación) aplaudían la intervención, constipados por la falta de más noticias.

Hoy ya salió alguien diciendo que había un frasco de pastillas vacío, que ayer la había visitado el ex esposo y eso podría haberla alterado, que su divorcio fue feo, que se había tomado dos días libres, que no ha pensado en su hija. Tantas cosas, que la pobre mujer no descansa en paz. Mi madre lanza sus opiniones y no hace otra cosa que irritarme aún más "seguro que ahora la reina le dirá al príncipe que para qué se casa con esa periodista con una familia así". Y es que su inmersión en el mundo de chisme español es absoluta.

Yo sólo pienso en la muerte, sin salida, sin caminos. Matarse y no volver más es algo que requiere huevos. Tener una hija, sentirse tan triste por dentro y, sin embargo, que todos te vean bien por fuera y no sospechen nada. Pobrecita. Y los medios, que nada saben, quieren encontrar más noticias, escarbar entre los cajones de la muerte.

Hoy en Madrid llueve mucho, como si se quisiera limpiar un poco la ciudad de tanta mierda que hay en la televisión, en los diarios. A los europeos, se supone, que no les interesa la vida ajena, que no se meten en donde no los llaman. Somos los latinos los chismosos, los que tenemos chisme de barrio, los malpensados. No es cierto. La diferencia es que en Europa el chisme es un poco más sofisticado, consta de un nuevo formato televisado, en sonido estéreo, con televisoras digitales. En Latinoamérica todavía el chisme ronda por las plazas, sigue siendo humano.

Y pensar que yo también soy periodista.